viernes, 29 de abril de 2011
lunes, 25 de abril de 2011
Obladí, obladá.

Me podría pasar horas y horas contemplando a Alice ( Mi pez rojo ), su pequeña pecera redonda con piedrecitas azules es todo lo que conoce en este mundo, pero ella no parece aburrirse, no parece cansarse de dar vueltas y vueltas entorno ese hábitat de cristal.
Dicen que los peces rojos tienes solo 3 meses de memoria, quizás sea por eso, quizás cuando se termina ese plazo, como por arte de magia de un hechizo de cuento, vuelven a nacer.
Por verlo de algun modo, son como los fenix, pueden renacer , no de sus cenizas obviamente, pero si de su mente .
Y vuelven a ver la pecera desde otro punto de vista diferente.
Hoy estaba ella un poco nerviosa daba vueltas y vueltas a total velocidad, yo he pensado que tenía hambre, pero no, luego me he planteado la posibilidad de que se le estuviese acabando la memoria, que estuviese a punto de renacer.
- ¿Se acordará de mí cuando eso pase?
viernes, 15 de abril de 2011
- Y me siento mejor.
Si se que tengo una estrella pequeñita pero firme ... PERO FIRME !
Ultimamente he dejado esto un poco abandonado, pero he estado descubriendo un poco de mundo que nunca viene mal.
He merodeado por parajes bretones ! He conocido a gente encantadora y he espavilado un poco de la ñoñería española.
Allí las cosas se viven a otro compás , el ritmo es más pausado sin prisas , sin necesidad de llegar pronto ni tarde, simplemente justo a tiempo.
Allí las personas no te hacen un chequeo con la vista al pasar por delante. Y sobre todo el respeto lo tienen siempre presente.
¡Que grandes estos gabachos!
Que saben respetarse, que saben integrarse, y sobre todo que saben querer.
Te quieren de forma peculiar, te abrazan con afecto pero sin pasarse, es un abrazo que aunque se hayan ya marchado y puede que no les vuelva a ver, al recordarlo sigue ahí haciendo la presión justa sobre el cuerpo.
Gracias a esta experiencia he ganado mucho como persona, todos deberíamos tomar ejemplo del ajeno.
Ultimamente he dejado esto un poco abandonado, pero he estado descubriendo un poco de mundo que nunca viene mal.
He merodeado por parajes bretones ! He conocido a gente encantadora y he espavilado un poco de la ñoñería española.
Allí las cosas se viven a otro compás , el ritmo es más pausado sin prisas , sin necesidad de llegar pronto ni tarde, simplemente justo a tiempo.
Allí las personas no te hacen un chequeo con la vista al pasar por delante. Y sobre todo el respeto lo tienen siempre presente.
¡Que grandes estos gabachos!
Que saben respetarse, que saben integrarse, y sobre todo que saben querer.
Te quieren de forma peculiar, te abrazan con afecto pero sin pasarse, es un abrazo que aunque se hayan ya marchado y puede que no les vuelva a ver, al recordarlo sigue ahí haciendo la presión justa sobre el cuerpo.
Gracias a esta experiencia he ganado mucho como persona, todos deberíamos tomar ejemplo del ajeno.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)